Monday, October 31, 2016

El vestido de mujer

Caminaba por una colonia nueva de la ciudad. Pensaba que tendría que aprender los nuevos caminos; ese día iba hacia la universidad. Tomé un camino bastante amplio, una bonita avenida de dos sentidos con un camellón y con muchos árboles. Entonces advertí que iba vestido de mujer. Llevaba un vestido casual, rojo con lunetas blancas que caía por encima de la rodilla. Me daba risa pensar cómo se verían mis piernas con el vestido, y en general cómo me vería yo. También pensaba que al menos no soy gordo, de modo que no se vería tan mal. Pero al seguir caminando me dí cuenta que era llamativo, la gente me miraba, y no podía caminar tan tranquilo a la universidad como antes lo hacía. Pensé que no me gustaría si un hombre me siguiera, o me dijese cualquier cosa alusiva o de carácter sexual. Yo no era una mujer, aunque lo parecía. Comencé a caminar de la manera menos femenina posible, según yo, para que fuese obvio que no era realmente una mujer. Aunque al mismo tiempo pensé: muchas mujeres caminan también así en realidad; o sea que como caminara no importaba realmente.

En una facultad estaba yo averiguando algo y preguntaba en un pasillo. Entonces un hombre de mayor edad, con boina y bufanda, de aspecto un poco raro, se me acercó y comenzó a hablar conmigo. Yo sentí inmediatamente que se interesaba en mí, y eso me puso nervioso(a). Al mismo tiempo, él tenía lo que yo estaba buscando. Libros, información. Sin estar seguro cómo sucedían las cosas, le iba siguiendo, y tenía que aguantar sus bromas pesadas y sus risas, jajaja. En el camino pasamos por una calle donde había casas con techo de dos aguas, y un tranvía de modelo no muy reciente. Mucha gente ahí caminaba o cruzaba por en medio de la calle, sin importarle mucho el tráfico. En un momento me detuve a pintar una banca de amarillo. Tenía la impresión de que esas calles se parecía a algún lugar en Bratislava, Bucarest, o algún lugar similar de Europa del Este, en verano.  Pero no tenía idea dónde estábamos.

Finalmente aparecimos en su casa, donde él tenía los libros y documentos que buscaba. En la calle había unos globos o banderas de colores que se podían ver por la ventana. Me parecía extraño. El hombre seguía diciendo cosas provocativas, ofensivas quizá, y reía. Hacía bromas, me abrazaba y me soltaba mientras yo escuchaba sus carcajadas, aunque ni siquiera fingía la risa. Me senté en un sillón cerca de la ventana, mientras él organizaba los documentos y hablábamos; fumaba y se paseaba dando vueltas alrededor de mí. Finalmente entendí los documentos que me mostraba, eran como una especie de viejos planos, algo sobre arquitectura. Comprendí que todo eso era algo que ya sabía desde antes, pero era mejor ahora estar seguro y estar viendo lo que habían hecho. Todavía no estaba seguro si él sabía que yo no era mujer. Tenía algo de miedo. Aunque sabía que si él intentaba hacerme algo yo podría luchar con él, creo que me daba miedo que me descubrieran. De todos modos, ya me quería ir de ahí. De pronto ese hombre insoportable me dice esto: "tengo una hija pequeña". Y mientras volvía a reírse me señaló algo detrás de mi, con la vista. Al abrir una pequeña puerta, junto al silloncito, pude ver un pequeño ropero, con varios vestiditos vistosos y de colores distintos, y un abrigo de niña. Después ví los pequeños zapatos, abajo, y traté de imaginar el tamaño y la edad de la personita que los llevara.

Entonces el hombre se acercó e intentó abrazarme y besarme el cuello y yo con asco simplemente lo retiré con el brazo. "Eso no va a suceder", le dije. Entonces él pegado a la mesa supo que yo era hombre. Él se alejó hasta la ventana y gemía de rabia y frustración, mientras sus manos sostenían el cigarrillo, temblando, y su gesto se contorsionaba. Cuando por fin pudo hablar me dijo "pero tenías que gustarme así; era la única manera de que vieras esos vestidos", Entonces él volvió a reír de nuevo, ya más tranquilo. Aunque yo estaba realmente molesto con él, así que me fui. Mientras salía (mientras despertaba) pensé "esta es también la única manera de que yo supiera lo que se siente traer un vestido puesto." 

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