Yo, y el pánico
Rodeado de lienzos,
en lo más hondo de nosotros
perdura el sonido.
Perdura en todo lo que se habla;
perdura en lo que se canta;
habitado de labios y ecos,
en lo más hondo de todos nosotros.
habitado de labios y ecos,
en lo más hondo de todos nosotros.
Es como un galope magnético,
un gran salto polar;
perdura en las sonatas que se crean;
un gran salto polar;
perdura en las sonatas que se crean;
perdura en los poemas que olvidamos.
De los ruidos que cercan nuestro cuerpo,
ojos sin párpados que nos miran,
ojos sin párpados que nos miran,
todos sustraemos dones, las voces
las risas y gemidos olvidados.
Asombrado en tatuajes,
en cualquier movimiento,
clama este tambor.
Esta música guarda los recuerdos del vuelo.
Bitácora, que acoge los tiempos lejanos;
precipitada.
Bitácora, que acoge los tiempos lejanos;
precipitada.
En esta música, dialecto tenaz,
se recuerda la tristeza.
se recuerda la tristeza.
Con esta música
se despierta al resplandor;
con esta música ave;
código de arterias
que se alimentan de carne humana.
se despierta al resplandor;
con esta música ave;
código de arterias
que se alimentan de carne humana.
Arropado de encajes,
en cualquier movimiento,
palpita el amor.
Tu cuerpo es oído,
y tus venas son martillos.
Sonido respuesta,
respiro relfejo,
cercado por la hondura caligráfica,
que guarda las voces de las fieras
y los gritos de los hombres.





